A las 21:00 de hoy está citado el medio centenar de las hermandades de penitencia y de gloria que tienen derecho a voto en la elección a presidente de la Agrupación de Cofradías de Córdoba. Así se cierra una campaña corta e intensa en la que los dos candidatos han dado a conocer las peculiaridades de su programa. Por una parte, el actual presidente de este organismo, Juan Villalba, opta a la reelección. Cuando hizo público este anuncio señaló que daba el paso a petición de la totalidad de la junta de gobierno que le ha acompañado en estos últimos tiempos. El otro candidato, Francisco Gómez Sanmiguel, decidió dar el salto y presentarse a estos comicios al entender que hay otra forma de gestionar la Agrupación de Hermandades. En su opinión, el protagonismo tiene que recaer en las propias hermandades, mientras el presidente y la junta de gobierno deben limitarse a gestionar las decisiones adoptadas en la asamblea general. El primer mandato de Villalba, en su opinión, ha servido para materializar el 90% del programa electoral con el que se presentó a los comicios hace cuatro años. Por encima de esto, los puntos fuertes de su programa son “gestión y eclesialidad”. El aspirante a la reelección rentabiliza como un valor la experiencia acumulada tanto en estos últimos cuatro años como en los dos mandatos en que fue presidente, entre 1987 y 1995. Además, pone el dedo en algo tan obvio como que el movimiento cofrade es un movimiento de Iglesia. El espíritu que sobrevuela sobre casi todos los apartados en el programa electoral de Gómez Sanmiguel es el de la descentralización. Pretende rebajar el protagonismo del ente que representa a todas las cofradías al repartir las responsabilidades entre las propias hermandades. Éstas serán las encargadas de decidir todos y cada uno de los pasos que se den en la casa de Isaac Peral. Un ejemplo, una comisión decidirá cada año a dónde se destinará el dinero de las obras sociales. Este documento será debatido y aprobado posteriormente por la asamblea de hermanos mayores antes de llevarlo a la práctica.

EL DÍA DE CÓRDOBA

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