El cielo fue ayer el auténtico protagonista de la jornada. La ciudad amaneció completamente nublada, como auguraban los pronósticos meteorológicos que durante la semana predecían para el primer día de la Semana Santa lluvia, pronósticos que finalmente no se cumplieron. Así, a las 10.30 horas, las campanas de San Lorenzo anunciaron la salida de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, la popular Borriquita. Sin duda el histórico barrio era el epicentro de la Semana Santa, cientos de personas llenaban las puertas del templo fernandino dispuestas a contemplar a la cofradía, una corporación que ayer estrenó nuevo recorrido ya que este año no ha ido a la Catedral. Si hubiera que destacar algo sería el alto número, sin pasarse, de niños hebreos que figuraron en el cortejo desde la salida hasta la entrada. Asimismo, destacar el interesante cambio estético del misterio, que ha suprimido las vestiduras de las imágenes secundarias, dejando atrás los brocados por los paños y telas de corte más sencillo. Por otra parte, la popular hermandad fue la encargada de inaugurar la reforma de la Carrera Oficial. Un espacio que, a pesar de las buenas intenciones por parte del Ayuntamiento y la Agrupación de Cofradías no ha cubierto las espectativas, al menos si escuchamos las quejas de algunos de los abonados que mostraron su malestar ante la poca intimidad que tienen los palcos de la calle Claudio Marcelo, donde en uno de sus extremos el público invade el propio palco. Por lo demás, se ha corregido el tapón de ingreso a Carrera Oficial, calles Capitulares y Diario de Córdoba, respectivamente, con unas mamparas tapizadas en rojo que impiden que la gente se agolpe en esta transitada zona. En cuanto a la decoración, se ha limitado a la colocación de unos abetos a lo largo del recorrido. Por la tarde, seguían las dudas. Desde Sevilla, llegaban noticias de que la mayoría de las cofradías habían suspendido su salida. Sin embargo, en Córdoba, ni rastro de lluvia. Todo lo contrario: calor, mangas cortas y muchas, pero muchas ganas de Semana Santa, algo que a primeras hora de la tarde pudo comprobar la cofradía del Amor, la primera de las cinco cofradías de la tarde, que puso su cruz de guía en la calle. Así, en pocos minutos la cofradía se fue haciendo hueco entre los cientos de personas que esperaban a la puerta de la iglesia de Jesús Divino Obrero. En Santiago, el Cristo de las Penas volvió a concitar la devoción del barrio. Se pudo ver los trabajos de ampliación del paso del Cristo que culminarán el año que viene, así como la belleza de la Virgen de la Concepción, potenciada con un encaje de calidad compuesto exquisitamente por Antonio Villar. Pero la tarde aún no había descubierto el estreno del Domingo de Ramos: las nuevas bambalinas de la Virgen de la Candelaria, titular de la cofradía del Huerto, una pieza sencillamente espectacular, que le confiere un nuevo aire al palio rojo de la Virgen de San Francisco. También de estreno estaba la hermandad de la Esperanza, la dolorosa de Martínez Cerrillo lució por primera vez tras la intervención de Antonio Bernal, devolviéndole la policromía original, dándolemás carácter a la imagen que lució como siempre en un palio exornado con exuberantes adornos florales, sobre todo en sus esquinas. La noche la cerró la hermandad del Rescatado, última en entrar en Carrera Oficial. Una larga fila de penitentes acompañó al Señor de Córdoba. Hacía frío, pero la ciudad seguía invadida por cientos de personas que aún no habían saciado las ganas de Semana Santa. Francisco Mellado Diario Córdoba

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