Vamos a Córdoba”, gritaba ayer el capataz del Cristo del Amor a sus costaleros enfilando el Puente Romano, con esa tradición casi perdida de los vecinos con la que afirmaban el carácter singular de los del otro lado del río frente al resto de la ciudad, para los que el Puente Viejo era una frontera. Justo el mismo carácter de sereno orgullo que aún posee la hermandad. Ayer, más de 270 nazarenos acompañaron a los tres pasos, además de la Banda de Cornetas y Tambores la Humildad de Torreperogil (Jaén), para el Cristo; la Agrupación Musical Cristo de Gracia, en el Misterio, y la Asociación Filarmónica Nuestra Señora del Carmen (Granada), para el palio. El paso de misterio de Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes lució por primera vez nuevas coronillas de los arbóreos, elementos donados por el grupo joven de la hermandad. Diario Córdoba

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