La Virgen de la Estrella partió en procesión extraordinaria desde las Esclavas hacia la Huerta de la Reina para conmemorar las bodas de plata de su bendición.

 

Quizás la gente no era la misma de aquellos años, pero la ilusión sí que era la misma. Fue digno de ver a los más antiguos de la cofradía, por entonces jóvenes entusiastas, contemplar a la hermosa Virgen de la Estrella cruzar el dintel de la iglesia de San Juan de los Caballeros (las Esclavas), donde un lejano 16 de noviembre de 1986 fray Ricardo de Córdoba cumplía el sueño de estos jóvenes cofrades, con la bendición de la imagen de la Virgen, hoy titular de una de las cofradías más punteras de nuestra Semana Santa.
Ayer fue mucha la expectación, cientos de cofrades se dieron cita en las puertas de las Esclavas, desde donde fue saliendo la comitiva que llevaría de regreso a la Virgen hasta su casa, en la parroquia de San Fernando, Huerta de la Reina. Una huerta que, como dijo una buena pregonera de la Semana Santa, “ya tiene su Reina”, y esa es la Virgen de la Estrella, la misma que ayer lució con luz propia en un compuesto paso que levantó más de un elogio.
Sobre una dorada peana emergía la figura de la Madre dolorosa de la Huerta de la Reina toda vestida de blanco como una radiante estrella. La Virgen fue escoltada por unos arcángeles, pertenecientes al antiguo convento de la Merced, hoy Diputación de Córdoba, que portaban sendas guirnaldas de nardos, flor elegida para ornamentar el conjunto del paso. En las esquinas lucieron los dorados arbóreos del paso de misterio de la cofradía y ante la Virgen unos originales ramilletes de cera rizá con un recuerdo a fotografías añejas.
Así se ponía en la calle la Virgen de la Estrella camino de su barrio, acompañada de su gente, sus músicos, sus hermanos, en definitiva, de todos aquellos que llevan veinticinco años caminando junto a Ella, siendo esto lo más importante de la efemérides, lo que verdaderamente hace el acto extraordinario.

Fuente: Diario Córdoba

 

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