La cofradía Universitaria procesionó por primera vez con la impactante imagen de su titular e hizo estación de penitencia en la parroquia del Sagrario de la Catedral.
La verdad es que el Cristo de la Universidad sigue levantando expectación: Cientos de personas colapsaron anoche las calles de La Judería para contemplar de cerca el crucificado que, basado en la Sábana Santa de Turín, terminó el pasado año el profesor Juan Manuel Miñarro.
Poco más de la diez de la noche, las puertas de la iglesia de San Pedro de Alcántara volvían a abrirse para dar paso a la comitiva procesional. A lo lejos se vislumbraba la cruz de guía, iluminada por la tenue luz de los ciriales, ante esta visión el muñidor hacia sonar la campana que incitaba al silencio a los cientos de personas que abarrotaban la plaza del Cardenal Salazar.
Y tras un breve sector de nazarenos, empezaba a enmarcarse en la puerta el paso que portaba al Cristo de Miñarro, la expectación crecía por momentos, la gente una a otra se mandaba a callar, y finalmente fue ascendiendo la imagen hasta coger toda su altura. Cientos de flases iluminaban la plaza, inmortalizando el histórico momento.
El Cristo, ya totalmente visible, procesionó sobre un austero paso en caoba escoltado por cuatro hachones y con el único exorno floral de un pequeño friso de estatice morado.
Tras apenas dos decenas de nazarenos, apareció Ella, la sublime Virgen de la Presentación, que ajena a todo miraba resignada la profética espada que portaba en su delicada mano.
La dolorosa de San Pedro de Alcántara volvió a caminar sobre su austero paso iluminado por fanales. Como exorno, un delicado friso de iris morado.
Poco a poco, y a un paso muy lento, la comitiva se fue abriendo camino por una Judería abarrotada de público, que hacía casi impracticable poder seguir a la cofradía. Así hasta llegar al Campo Santo de los Mártires donde la aglomeración se fue dispersando.
Al llegar al seminario, el silencio quedó roto por la voz de los seminaristas que cantaron a los titulares de la cofradía. Tras esta parada, el cortejo se encaminó hacia la parroquia del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral, donde por primera vez la corporación se postró ante Jesús Sacramentado.
Un día histórico para la cofradía Universitaria, un día que sirvió a cofrades y curiosos, de ensayo general para los días grandes.
Francisco Mellado.

Fuente: Diario Córdoba.

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