Córdoba se queda sin procesiones de Jueves y Viernes Santo por primera vez en 41 años.
No se recuerda un Jueves Santo y Viernes Santo sin ninguna cofradía en las calles de la ciudad desde la Semana Santa de 1970.
En lo que respecta a este año, se veía venir, incluso algunas hermandades, para asombro de muchos, ya lo preveían e incluso lo anunciaban desde sus webs el día de antes. Caso de la hermandad de la Santa Cena, que sorprendentemente pedía a los nazarenos, en caso de lluvia, a llegar al templo “vestidos de calle”.
Una predicción que finalmente se cumplió a rajatabla: se recogieron 9 litros de agua desde las 18:00 horas del Jueves hasta las seis de la tarde de ayer en el observatorio del aeropuerto.
La lluvia comenzó el Jueves justo a la hora de salida de la hermandad de la Sagrada Cena, que en breve suspendió su estación de penitencia. Detrás lo haría el resto de la jornada: Caído, Cristo de Gracia, Nazareno, Angustias y, finalmente, la Buena Muerte.
Todas ellas mantuvieron sus sedes canónicas abiertas para que el numeroso público que esperaba a las cofradías pudiera hacerle la visita de rigor, un público que se agolpó en las puertas con paraguas abiertos y con unas increíbles ansias de ver a las imágenes, como si éstas no estuvieran todo el año en sus templos, algo normal en una ciudad que solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena.
En lo que respecta a las cofradías, hay que destacar la puesta en escena de hermandades como la Caridad, las Angustias y la Buena Muerte, cuyas imágenes permanecieron en sus templos a oscuras, con la sola luz de sus pasos y una nebulosa de incienso que invitaban a la meditación.
Tras el desastre meteorológico del Jueves Santo, el Viernes Santo no se esperaba mejor. Los pronósticos no eran nada halagüeños con un alto porcentaje de precipitaciones, que finalmente hicieron su aparición a primeras horas de la tarde.

Ante este panorama las cofradías de la jornada, Dolores, Descendimiento, Soledad, Expiración y Sepulcro, fueron una a una anunciando la suspensión de su estación de penitencia. Todas permanecieron en sus templos, donde, a pesar del mal tiempo, y como en la jornada anterior, cientos de personas visitaron a las cofradías, algo que se prolongó hasta bien entrada la noche.

Francisco Mellado.
Fuente: Diario Córdoba.

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